martes, 2 de marzo de 2021

El angelote (Squatina squatina)

 Casi a cualquier persona que preguntes sobre el angelote te puede decir que algo ha escuchado al respecto. Tal vez que es una especie de tiburón que ha mordido a alguien en la playa o para los más al tanto, que es una especie de tiburón que cría en algunos lugares de Canarias y concretamente en la playa de las Teresitas. Y es cierto, alguna vez ha mordido a alguien y efectivamente las madres tienen como único lugar para dar a luz, estacional y documentado, en la playa de las Teresitas.

La primera vez que leí que había angelotes en la playa de las Teresitas pensé que sería un hecho esporádico. Algo que se había dado puntualmente pero que de ninguna manera sería un hábito de este increíble animal. Sin embargo, cuando aparecieron las noticias de pequeñas mordeduras (más bien raspones) en los tobillos de personas que los pisaban al caminar dentro del agua, pues empecé a pensar que de verdad eran más frecuentes de lo que creía. Y resulta que sí...

Mi primer encuentro no lo podré olvidar. Era mayo, con la playa llena de gente y de repente, probablemente asustado por el pisotón de algún bañista, lo vi nadando, con ese contoneo de bailarina,  hasta posarse en el fondo arenoso y deleitarme con uno de los trucos de magia más bonitos que he visto. Con unos cuantos aletazos y una sacudida final, desapareció ante mis ojos, no quedando más rastro que sus dos diminutos espiráculos asomando como dos rayitas casi imperceptibles en la arena.


Realmente lo que vemos en la playa, son bebés tiburón, de apenas 20-25 cm, que pasan sus primeros meses de vida en la playa, alimentándose de pequeños peces (gueldes principalmente) cazándolos al acecho en las horas nocturnas. Durante el día permanece bastante inmóvil, enterrado en la arena, y por eso los vemos casi exclusivamente cuando alguien los molesta y se está desplazando para buscar refugio en otro lado.

Hay que decir que esos bebés no los trajo la cigüeña, sino una adulta y bien desarrollada mamá angelote que en algún momento entró por la bocana del rompeolas y dio a luz de 7 a 25 (según los estudiosos) angelitos. También hay que decir que las gafas de buceo magnifican lo que vemos debajo del agua. Así que si sumamos las dos circunstancias anteriores tenemos un susto de infarto, que fue el que me llevé la primera y única vez que vi una mamá angelote en el fondo, no lejos de la orilla. Ni que decir tiene que salí nadando "como quien ve un tiburón" hasta la orilla. Sin embargo, la emoción pudo finalmente con el miedo y volví al sitio donde estaba para hacerle unas cuantas fotos, siempre guardando una distancia prudente con el escualo.

Hasta ahora he visto angelotes todos los años. La época más frecuente es desde final de primavera y a lo largo del verano, aunque hicimos un avistamiento en enero. Cierto es que vamos al mar con menos frecuencia en invierno, así que no sé si nuestra percepción se corresponde fielmente con la realidad. En cualquier caso, siempre es una agradable sorpresa encontrarte con alguno.

Como recomendación te diría que entrenes el ojo a ver su silueta enterrada en la arena. Las rayitas de los espiráculos delatan su presencia una vez que detectemos una forma sospechosa de ser angelote. Sí te pediría que aunque estés tentado de molestarlo para verlo nadar, no lo hagas, por dos motivos. Uno es que puedes tener la mala suerte de que se revuelva y te muerda (nada grave, pero sí un susto) y lo segundo y para mí más importante, es que pongo por delante el bienestar del animal que satisfacer mi curiosidad y si bien puede volver a enterrarse en otro lugar, no deja de ser un esfuerzo para una cría que apenas está comenzado a alimentarse y cualquier gasto energético extra puede suponer, aunque sea pequeña, una probabilidad menor de supervivencia en esta etapa tan frágil para el recién nacido.

Existe un programa que estudia el desarrollo de los angelotes y su presencia en Canarias (https://angelsharknetwork.com/canaryislands/). Podemos colaborar con ellos informando del avistamiento de algún angelote.






lunes, 24 de agosto de 2020

Biodiversidad marina en Canarias: Origen de esta idea

 Cuando vamos a la playa la mayoría de nosotros no somos conscientes del mundo que existe a partir del punto donde rompen las olas, bajo el agua. Si no miramos hacia adentro, la superficie del agua es un gran espejo, más o menos revuelto, que refleja el estado del cielo y nos brinda colores que van del azul en los días despejados, al gris de las nubes de tormenta. Sin embargo si con unas simples gafas de natación nos atrevemos a mirar debajo de la superficie, se abre antes nosotros un nuevo mundo, donde las leyes de la física y la biología que imperan en la atmósfera se ven totalmente alteradas, obligando a los seres que allí habitan a una espectacular adaptación a ese medio. La gravedad desaparece, y el "aire" se vuelve tan denso que los animales que habitan ese reino sacrificaron largas y complejas extremidades por aletas y cuerpos hidrodinámicos.

De hecho, si nos ponemos en plan democrático y atendemos a la mayoría, nuestro planeta debería llamarse agua y no tierra, ya que tan solo el 25% de la superficie del globo terráqueo asoma por encima de la superficie del mar. La vida se originó en el agua y fueron millones de años de evolución lo que permitió finalmente que esta colonizara los ambientes terrestres. 

Mi intención con estas publicaciones es dar a conocer la gran biodiversidad que existe todavía en lugares tan cotidianos y humanizados como una playa, en concreto, una de las playas más masificadas que puedes encontrar en Canarias por la cercanía a la capital de la isla y por ser una playa al abrigo de un gran rompeolas, que le confiere un aspecto más de gran lago que de playa la mayor parte del tiempo. Esto hace que sea especialmente atractiva para familias o gente no muy familiarizada con la lucha contra las olas, mientras que es menos atractiva o directamente defenestrada por aquellos que buscan en las playas emociones más fuertes.

Lo que no se conoce no se valora y si no se valora, nos dará igual que desaparezca o se destruya y ni siquiera nos inmutaremos. Por eso, si con este blog logro dar a conocer lo que tenemos bajo la superficie, quizá consiga sensibilizar a gente que tenga algún poder de decisión para tomar medidas proteccionistas, conservacionistas o al menos "no destructivas" con el medio marino, al que durante mucho tiempo hemos dado la espalda o incluso tratado como un basurero.

Hace unos 4 años le regalé a mi esposa una pequeña cámara acuática compacta, ya que llevábamos un tiempo yendo a nadar a esa playa para hacer algo de deporte y habíamos visto numerosos peces y diversos animales marinos y como me gusta la fotografía, me pareció bien poder dejar testimonio gráfico de los animalitos y paisajes submarinos que nos íbamos encontrando. Estoy hablando de una cámara muy simple que cabe en el bolsillo del bañador y con un precio asequible para casi todo el mundo.

A pesar de ser una excelente nadadora, mi esposa tiene dificultades para sumergirse, por lo que las labores de fotógrafo pasaron a recaer en mi persona. Tengo que decir que nunca había sido una persona acuática, a pesar de ser isleño, siempre fui más de monte. Sin embargo empecé poco a poco a cogerle el gusto a la natación en el mar y a mejorar mi terrible técnica de nadar. Una camiseta de neopreno fue suficiente para poder disfrutar todo el año sin riesgo a hipotermias o resfriados. El resto del equipo, lo básico para hacer snorkeling: gafas de buceo, tubo y aletas. Mi mujer es algo más friolera y va con traje de neopreno enterizo, también por el miedo que desarrolló a la picada de las medusas una vez que una carabela portuguesa le dejó el brazo hecho un desastre y estuvo varios días siendo atendida en un centro de salud.

Poco a poco y a medida que se sucedían las visitas al mar, comenzamos a desarrollar la vista para descubrir muchos animalitos o plantas que para el ojo no entrenado podrían pasar desapercibidos. También nos dimos cuenta de que al poco tiempo ya habíamos reconocido más de 20 especies distintas de peces y una interesante variedad de crustáceos, moluscos y algas. Es curioso que todo el mundo que ve las fotos se sorprende de que esa gran variedad pueda estar presente en una playa tan concurrida llena de chiringuitos y gente jugando a las palas casi todo el año.


Pejepeine es uno de los primeros que conoceremos ya que suele estar siempre cerca de la orilla.

Se me ocurre ir haciendo diferentes posts, centrado cada uno de ellos en una especie distinta. Hablar un poco sobre ella, tanto sobre lo que hemos leído en libros como lo que hemos visto durante nuestras incursiones marinas. También puede ser interesante hablar sobre problemas que hemos visto que pueden amenazar a la biodiversidad y prácticas que creemos que se deberían prohibir o al menos controlar con más rigor en determinados lugares.